Alborosie & The Sheng Yeng Clan. Barcelona
El público que casi llena la sala está inquieto, el concierto se ha retrasado, se le nota ansioso, febril, deseoso de vibrar.
La música de fondo calla y se apagan las luces. La banda The Sheng Yeng Clan se aposenta, arranca con una intro, aparecen las coristas, aclaran la voz y llega el momento, Alborosie, la gran esperanza blanca de la Reggae music aparece en el escenario. Locura general.
La potencia del combo jamaicano despunta desde las primeras notas. A partir de ahí chorreo de éxitos, sin cortes, con pocas pausas. “No Cocaine”, “Herbalist”, “Rastafari Anthem”, “Mama She Don’t Like You”, temas que se solapan con las versiones de “Money”, “Steppin’ Out”, “I-Rusalem” o el “One Love” de Marley.
Alborosie se mece los dreadlocks. Ovación. Simula que reparte marihuana. Éxtasis. Juega a cantante de Blues con sus coristas, deja que los excelentes músicos se explayen con sonidos Funk y se retira entre vítores.
Pero esto no ha acabado, aún falta el hermosísimo Hit de verano “Blessings” que sin I-Eye, quien finalmente faltó a la cita, canta a dúo con Sandy Smith, su guapa corista y la inevitable “Kingston Town”. El italiano está satisfecho, ha hecho bien su trabajo y finaliza el Show alzando su típico sombrero.
El público se retira lentamente hacia bares y casas con una sonrisa que delata la satisfacción por haber invertido bien su dinero.
Hasta aquí la crónica de un éxito anunciado.
Pero…. ¿es oro todo lo que reluce en el monte del orégano?
No seré yo el que niegue al siciliano Alberto D’Ascola su buen tino a la hora de recuperar ritmos clásicos y su potenciación para adecuarlos al gusto de las nuevas generaciones de Reggae-adictos. Es justo también alabar su buen gusto a la hora de labrar nuevas melodías y su creíble comunión con la fe Rasta, aunque a veces asome casi sin querer un gracioso aire a rock Celentanesco.
El problema lo encuentro en su voz, rígida, poco maleable y algo impostada, rasgo que podría influir en la duración de su carrera musical y que queda en evidencia cuando la enfrenta al poderío negro de Sandy Smith y Kerri-Ann Natalie Lewis, sus dos vocalistas.
Está también por ver si sus poses y discursos tópicos no acabarán por aburrir a la parroquia o si cuando deje de alimentarse del repertorio de Steel Pulse, Horace Andy, Marley o Alpha Blondy y aborde un futuro más personal, sobrevivirá con suficiente creatividad.
Aunque todos estos detalles sin importancia resultan superfluos si el público le sigue respondiendo botando y rebotando sin parar ¿no?
Es que uno se queja de vicio.
Texto: Barracuda
Fotos: Laia Buira








