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The Gladiators en Barcelona

Enviado por el 21 noviembre, 2011 – 0:03 Comments

No se recuerda en el mundo del artisteo hijo mejor que padre. Acaso Tarrus mejorará a su progenitor Jimmy Riley pero aquí se acaba el cuento. Ni Andrew Tosh se equiparará nunca a Peter, nadie de la saga Marley ha escrito con letras de oro su singular apellido, Enrique y Shaila no han hecho olvidar a Julio Iglesias y Rocío Dúrcal y Paquirrín… En fin que no.

Al Griffiths no va a ser una excepción y su papá Albert, ya retirado, no ha de temer por su reinado.

Cargar en la mochila la enorme losa del nombre The Gladiators, es tarea pesada y el bueno de Al se ha hundido en el intento.

No es que sea un mal artista, canta aceptablemente con un timbre parecido al de su ascendente y se mueve con soltura en el escenario, pero precisamente esa facilidad que se traduce en una altivez al estilo chulo-guapo no encaja con el grupo que triunfó en la década de los 70.

Su padre lideraba la formación con sobriedad y humildad, la aparatosidad de unos pantalones de cuero negro chirría al lado de unas finas harmonías locales. Ni la insistente retahíla con la que nos taladraba: original Gladiators, ni el buen hacer vocal de Ruddlowe Robinson y Gallimore Sutherland, quien con su guitarra consiguió el momento más puro de la velada con “Say What You’re Saying” de Eric Morris, hicieron olvidar a los gladiadores de siempre.

Tampoco se aprovechó del excelente sonido de Bikini ni de la solvente banda con Clinton Rufus a la cabeza de operaciones, en la que sólo desentonó el trompeta, algunos se empeñan en introducir gatos en sus instrumentos.

Los remozados The Gladiators se olvidaron de sus grandes Hits de cabecera y fabricaron un “set” donde primaron las composiciones de nuevo cuño.

No parece una mala estrategia para mirar hacia el futuro (innovar nunca hace daño) aunque parece errático transformar magnas composiciones como “Mixed Up”, “Naturally” o “Stick A Bush” en deslavazadas comparsas.

Al Griffiths se hartó de preguntar al respetable: ¿Do You Want More?

En estas condiciones, un No como respuesta se considera lo más adecuado.

Texto: Barracuda
Fotos: Laia Buira