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Dhq masterclass. Cuando las divas no son un adorno

Enviado por el 12 octubre, 2012 – 15:26 Comments

Seguro que las has visto en el escenario de tus fiestas y artistas dancehall, en video-talleres enseñando pasos, generando el forward en la massive antes o después de los conciertos o en la playa del Rototom. Son las reinas del baile, divas del contoneo y la coreografía, son lo que probablemente tú no te atreves a intentar, y menos en público. Pero detrás de los pasos y el trabajo para coreografiar, hay chicas valientes y militantes de la comunidad reggae determinadas a divulgar también este lado de la cultura jamaicana en España, tan apasionadas con su trabajo como heroicas en su empeño. Hoy hablamos con varias de ellas para que pongas cara a las piernas.

Es decir Caribe e inmediatamente todo el mundo piensa en sus playas y al mismo tiempo en sus bailes exóticos y calientes. Un imán para fans y turistas de todo el mundo. Del calipso a la salsa, cada Isla ha universalizado su propio folclore popular hasta comercializar incluso aquellas expresiones artísticas más locales y extremas, del perreo o daggering a todas las variantes de la soca, multiplicando por mil toda la inacabable expresividad cotidiana de sus guetos. Solo en aquella latitud es posible que los bailes populares retroalimenten a la música (con la excepción de la India y Brasil, tal vez), pero solo en Jamaica con la llegada del dancehall digital y de las divas y divos de las coreografías callejeras, se ha alcanzado el extremo de que cada nuevo paso con suficiente aceptación popular genere todo un serial de riddims y secuelas.

Pero eso es en el Caribe, y aquí estamos en España, donde el reconocimiento de los bailes urbanos ha quedado siempre reducido al flamenco y la rumba. Cosa de gitanos, cosa poco seria, decían los enteraos de turno, desde que los horteras con Travolta al frente quedaron para el barrio como un marciano venido de otro mundo, como un galán de medio pelo, alguien poco confiable, y el baile en grupo como una peste de la que huir, algo en todo caso para las chicas, que ya se sabe que son mas frívolas, pero nunca para hombres de verdad. Tiempos de aquel retrógrado slogan “Disco Sucks”. Ni siquiera los breakers de “Tocata” lo tuvieron fácil en los 80. Tuvieron que pasar más de 15 años para que la jungla urbana aceptara que aquello era mucho más que vacileo de gimnasio, que aquello era motivo de admiración callejera, hasta que los arribistas de la publicidad lo convirtieron en tendencia.

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