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Stay with them. Crónica Roy Ellis aka Mr Symarip & The Kinky Coo Coo’s, 25/03/2017 Sala Upload (Barcelona)

Enviado por el 30 Marzo, 2017 – 16:08 Comments

A falta de una investigación rigurosa, un cierto sentido de la intuición hace pensar que cuando se anuncia la visita de a una ciudad, se disparan las ventas de tirantes y camisas de cuadros. En 1969, en plena implosión de la subcultura skinhead en Gran Bretaña, Graeme Goodall –cofundador de Island Records e impulsor de las míticas galletas Doctor Bird y Pyramid- habló con los chicos de The Pyramids y les pidió que hicieran algo para aquellos jóvenes intrépidos que crecían determinados a liquidar una década pisando fuerte (a golpe de Dr. Martens). No olvidó sugerirles que antes cambiaran el nombre. Y, adaptando Moon Hop del gran Derrick Morgan, nació Skinhead Moonstomp aprovechando el rebufo mediático de la enésima proeza occidental en forma de colonialismo espacial. Cold War marketing.  Fue un éxito comercial absoluto.

Pese al abismo generacional y aceptando que el early reggae dista bastante de ser un fenómeno de masas, algunas cosas no han cambiado substancialmente durante los últimos veinte años. Symarip es y será un revulsivo para los amantes del reggae temprano y jamás logrará zafarse de una asociación que nunca fue espuria sino todo lo contrario. La imagen que ilustra su larga duración más célebre solo es una evidencia que viene a corroborar lo que todo el mundo sabía en aquella época: el fenómeno skinhead era un mercado potencial demasiado atractivo como para dejarlo pasar. Y en este contexto, Pama –con sus decenas de subsidiarias- y Trojan saltaron al parquet discográfico para no quedarse sin su trozo de tarta. El sábado 25 de marzo, no había rude boy, hardmod, peanut o skin que no estuviera coreando en la sala Upload los temas míticos –algunos encumbrados a la categoría de himno- de la formación británica de origen jamaicano.

Sin embargo, hoy, en 2017, Symarip no existe como tal y Roy Ellis –como tantos otros solistas laureados de su época- necesita una banda. Su carrera en solitario la viene enfrentando bajo el nombre artístico de Mr Symarip y, allí donde va, actúa flanqueado por una backing band local. Y para quien promueve o representa –en este caso el carismático Toni Face, owner del sello Liquidator y selector ocasional- es mucho más sencillo mover por mar o aire a una vieja gloria que a una banda completa. Los números mandan. Pero también el paso de los años.  El gran Lee Perry –que actuó (por ser amable con el maestro) el mismo día y pocas horas antes en la sala Apolo- tampoco pudo contar con sus Upsetters del alma. Por suerte, estamos en Barcelona y poco se puede dudar de la solvencia demostrada de las bandas de acompañamiento que se prodigan por la Iberia norte-mediterránea. En noviembre, Soweto demostró tablas y aplomo durante el bochornoso espectáculo protagonizado por el ex Gaylad BB Seaton. El sábado pasado, en Upload, Ellis se vio acompañado por la veterana banda barcelonesa The Kinky Coo Coo’s. Esta vez, en cambio, el jamaicano no defraudó con su actuación y el show superó todas las expectativas.

La actuación de Roy Ellis –voz principal y percusionista en Symarip- se enmarcaba en la celebración del quinto aniversario de La Taska de Sally Brown: un proyecto itinerante relacionado con la promoción de la cultura musical afro caribeña e impulsado por la asociación AMIC. El propio Toni Face ofició el warm up, que se alargó más allá de la una de la madrugada. El retraso nos impidió disfrutar in extenso del repertorio propio de los Kinky. Sin embargo, hubo tiempo para saborear temas como Get Ready, Quick Winck –que incluyó solo de trombón cortesía del incombustible y polifacético Alejo Peloche- o Hunch Beat. Los dos últimos pertenecientes a su tercer y último larga duración Sweet, Fun & Ready (Liquidator, 2013).

A pesar del paso de los años y de no pocos cambios en la formación, The Kinky Coo Coo’s conserva toda la potencia instrumental de aquella joven banda encabezada por Héctor García (aka Lord Kaya) y conocida como The Kukumakastics. Después de su marcha, ya con nuevo nombre, Leire Extarri y Gemma Solés tomaron el relevo convirtiendo a la formación en una de las primeras bandas de música jamaicana en Catalunya con una mujer (en este caso dos) en el papel de voz principal. En el plano instrumental, sería un error no hacer una mención especial a la sección de vientos. Tanto el saxo tenor -Miquel Mata- como Carme Martínez, a la trompeta, obsequiaron al público con sendos solos en Come And Dance With Me y Get Up, respectivamente, ya con el jamaicano sobre el escenario.  La sección en su conjunto hizo un trabajo sensacional en Something, un ska instrumental al más puro estilo Skatalites en las grabaciones de Justin Yap para el sello Top Deck. Mención aparte merece la ausencia de Javier García Murcia, miembro de la banda desde sus inicios y uno de los mejores guitarristas –rocksteady, como mínimo- de la escena oldies en la actualidad. Sea como fuere, el joven Albert Vilardell lo sustituyó dignamente hasta el punto de hacer difícilmente apreciable su ausencia. Supongo que los fans de Lyn Taitt, que no debemos ser demasiados, quedamos aparte. Con todo, Vilardell tuvo oportunidad de marcar perfil propio con un solo en I Want Justice, el particular homenaje de la banda catalana a The Wailers.

Por su parte, Roy Ellis hizo gala de un carisma y una entrega nada habituales entre las estrellas oldies todavía en activo. Conectó con el público desde el primer momento y demostró verdadera complicidad tanto con los músicos –que estuvieron siempre atentos al desempeño del jamaicano- como con el dúo corista. No hay duda de que se mantiene en forma y disfruta cada minuto de este nuevo momento de gloria, que le entrona como uno de los artistas jamaicanos con más actuaciones en directo a lo largo del año.

Durante dos horas de concierto, Ellis tuvo tiempo de repasar buena parte su producción musical más reciente, en absoluto escasa. Sonaron temas como The Skinheads Laugh At Me, The Boss Is Back, Can You Feel It y You Can Leave Now (todos ellos publicados por Liquidator entre 2011 y 2013). El ex de Symarip brilló, y lo hizó con luz propia. No únicamente por su desenvoltura en el directo y la potencia de su voz. Lo hizo también a través de su llamativa indumentaria dorada, con calzado y sombrero Pork Pie a conjunto. El punto culminante de la noche llegó a partir de la romántica Stay With Him, que da título a esta crónica con la corrección de género pertinente. A partir de este momento, pudimos experimentar un in crescendo continuo que incluyó You Are Mine –con solo de teclado a cargo de Dani Lampérez al más puro estilo shuffle organ y homenaje a Rudy Milles y su John Jones-. Les siguieron Skinhead Girl  (con invasión femenina del escenario incluida) y, por supuesto, Skinhead Moonstomp.  A modo de colofón, Kinky Coo Coo’s enlazó, de forma magistral, el antológico hit de Symarip con otras tres piezas no menores del skinhead reggae: Wet Dreams (Max Romeo, 1968), Moon Hop (Derrick Morgan, 1969) y Long Shot Kick The Bucket (The Pioneers, 1969).

Todos sabíamos que el cambio horario que se imponía esa misma noche nos robaba una hora de sueño, pero no pareció importar demasiado a los cientos de personas que abarrotábamos –una vez más- la sala Upload. El bis no tardó en llegar y el show culminó con Sally Brown, These Boots Are Made For Walking y Banana. Apoteósico.

La escena oldies en Barcelona se empeña en resistir y desmentir a los que insistimos en certificar su ocaso. Se percibe cierta renovación generacional y, además, parece haber encontrado un nuevo santuario. El enclave sito en el Poble Espanyol se postula seriamente para ocupar el hueco que dejó –hace muchos años ya- la legendaria sala Garatge en Poblenou.  Y los amantes de los ritmos más tempranos de la cultura musical jamaicana únicamente podemos alegrarnos. Stay with them!

 

Texto: Isaac Arriaza (@KarelFromm)

Imágenes: Angel ‘Mou’ Sorroche

 

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