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Diggin´Up Ska: Surf Report

Enviado por el 29 enero, 2011 – 17:16 Comments

Una ola, dos olas, tres olas…

Cuando uno se acerca por primera vez a la historia del ska, se encuentra con lo que parece un peculiar informe de oleaje con inundación a escala mundial: que si la primera ola en Jamaica, la segunda en Inglaterra, la tercera en el resto del mundo… A partir de los sucesivos revivals del ska se ha ido construyendo esta visión que compartimenta cómodamente su desarrollo en “olas” (waves), cada una situada en su propio contexto geográfico y temporal, y caracterizada por una distinta actitud, un tipo de sonido, una imagen, y otros muchos elementos.

La metáfora de las olas, aunque me parece útil y adecuada, puede llegar a dar una impresión distorsionada de la realidad. Las olas hacen pensar en fenómenos equivalentes: iguales entre sí, emergen desde la nada y finalmente caen, cada una de la misma forma, dejando paso libre a la siguiente ola. Sin embargo, las tres olas del ska distan mucho de ser realidades análogas. Como primer acercamiento a esta idea, es aconsejable una revisión del concepto de revival.

Resucitando tendencias

Brocken y Horn definen el concepto de revival como “un intento deliberado, y a menudo coordinado, de revitalizar el interés y conocimiento públicos hacia un terreno de música popular cuya popularidad ha decaído”1. Esta es una definición muy general, pero los autores explican a continuación que se pueden dar muchas clases de revival en función de diversos factores, como el tipo de motivación que los provoca, el grado de recuerdo que el público tiene de la manifestación original, o si el contexto geográfico donde había aparecido ésta coincide o no con aquel donde sucede el revival.

La 1ª ola del ska (origen del género) se había manifestado como una expresión cultural identitaria del pueblo jamaicano, y cayó en desuso cuando esta función fue reemplazada por el reggae (o, en el caso de otros países, pasó como moda de baile efímera, con una natural caducidad rápida), ya avanzados los 60.

El ska , la 2ª ola, ocurrió una década después, cuando los , y más concretamente su teclista y compositor , detectaron en el olvidado ska jamaicano el ingrediente idóneo con el que sazonar la escena post-punk británica, para conseguir un sonido nuevo y acorde con el mensaje que buscaban transmitir. La iniciativa de recuperar el ska se llevó a cabo en Inglaterra, escenario donde un importante núcleo inmigrante jamaicano ya se había encargado de difundir personalmente esta música durante los años 60. De hecho, varios músicos jamaicanos participaron activamente en el revival. En este caso, por tanto, existe un fuerte vínculo cultural con la manifestación original, aunque este vínculo se debilita en cierta medida por la lejanía temporal: la laguna de 10 años de nulo cultivo del ska en Inglaterra justifica que el producto resultante sea bien distinto al original. El ska de los grupos de la 2Tone se mantuvo en boga unos 4 o 5 años… lo suficiente para que, en esta ocasión, no desapareciera de la memoria colectiva tan drásticamente como la primera vez (ojo a este dato).

La última y definitiva vuelta de tuerca al ska ocurre en muy distintas circunstancias. Para empezar, no existe ya un centro geográfico principal. Aunque muchas fuentes mencionan la zona californiana como cuna de la nueva ola, opino que esta valoración se podría replantear teniendo en cuenta la actividad que durante los años 80 ya se observaba, por ejemplo, en algunos países europeos. En cualquier caso, un número creciente de bandas de aquí y allá fueron aportando su propia visión del ska, fusionándolo con todo tipo de realidades musicales del momento, o dirigiendo la mirada hacia el sonido clásico y tratando de emularlo lo más fielmente posible. La tercera ola surgió pues de forma gradual, respondiendo a múltiples iniciativas, adquiriendo una dimensión más internacional, y desplegándose en un abanico de estilos.

¿Y después de la 3ª ola?

En lugares como Estados Unidos o México el ska experimentó un notable clímax durante los últimos años del siglo. Es difícil caracterizar el período siguiente, hasta nuestros días, y sería necesario un mayor trabajo de investigación para dilucidar la situación de la escena en cada territorio. De cualquier forma, parece que tras tantas olas el mar se encuentra en calma, lo que no quiere decir que el ska haya quemado necesariamente todas sus energías, sino que se encuentra en una relativa situación de estabilidad.

Por otro lado, la tendencia a concebir la historia del ska en sucesivas olas ha tenido una importante consecuencia en la mentalidad de muchos de sus seguidores: la inclinación a pensar (incluso inconscientemente) que la pervivencia del ska está determinada, de forma natural, por la posibilidad de posteriores “oleajes” que aporten nuevos impulsos al género. La indefinida situación del ska tras la llegada del siglo XXI ha llegado a provocar sensaciones de sequedad o agotamiento de esta música, ante la falta de una 4ª ola que confirme que el género sigue vivo. El concepto de 4ª ola ya está acuñado y hay quien lo utiliza, si bien forzadamente, respondiendo a la inercia de justificar la presencia del ska más allá de la 3ª. En las notas del recopilatorio Still Standing2, Chuck Wren suplica: “Por favor, no lo llaméis 4ª ola”; aun así, un skazine de Toronto se llama precisamente 4th Wave, e incluso una banda californiana de ska-core ha tenido la osadía de bautizarse The 5th Wave. Estemos de acuerdo o no, la anécdota está servida.

Volviendo las miradas atrás, resulta fascinante la cantidad de valores y significados que el ska ha ido adquiriendo durante medio siglo. Quién iba a sospechar que aquel baile isleño terminaría experimentando una evolución tan duradera y prolífica… y quién sabe qué nuevos frutos dará en el futuro.

1 “a deliberate, often concerted attempt to revitalize public interest in and knowledge of an area of popular music whose popularity has waned” (trad. personal). Mike Brocken y David Horn: “Revivals”, en Continuum Encyclopedia of Popular Music of the World. Vol I. John Shepherd, ed. London ; New York: Continuum, 2003-05. p. 346.
2 “Please, don’t call it a 4th wave” (trad. personal). Chuck Wren, en Still Standing: A North American Ska Uprising. Chicago: Jump Up records, 2003.

Vía: digginupska.reggae-blog.net

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