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La historia del Ska en EEUU por David Hillyard. 5ª parte

Enviado por el 7 mayo, 2012 – 12:32 Comments

David Hillyard es un veterano miembro de The Slackers. Fundó su propio grupo Rocksteady 7, participó en el ahora clásico álbum de los Hepcat “Out Of Nowhere” e incluso antes de eso actuaba en San Diego como miembro fundador de The Donkey Show. Decir que ha tenido una larga carrera musical -ni qué decir de una carrera dedicada en exclusiva a estilos como el Ska- sería quedarse corto. Tiene una perspectiva distintiva y apasionada sobre la música en general y reflexionó sobre el estado del Ska en los EEUU tras haber pasado allí más de dos décadas de gira.

Hace un par de años decidió poner esas reflexiones por escrito y publicarlas en su perfil Myspace para que el mundo pudiera leerlas. Como la red social perdía tirón y yo seguía con la sensación de que su debate debería ser conocido por más gente, me acerqué a él con una pregunta. ¿Estaría interesado en ver sus comentarios reproducidos en nuestro blog? Teniendo su visto bueno, ¿querría él cambiar o actualizar algo? “No” el texto seguía teniendo la misma validez.

La cosa tiene su gracia, uno de mis primeros entrevistados fue precisamente Dave sobre el ’96, para una revista de San Diego en la que recuerdo haberle preguntado por su historia de Donkey Show. No recuerdo mucho más sobre el tema, pero aquí estamos hoy publicando su historia sobre el Ska. Es gracioso cómo acaban saliendo las cosas.

Es larga y la publicaremos en varias entregas para que resulte más ligera y más gente tenga la oportunidad de leerla. Después de eso, quizá -solo quizá- el Sr Hillyard se anime a seguir poniendo por escrito su visión sobre el sindicato del Ska. Aquí tenéis la obra, disfrutad.

Nota del editor: Nada ha sido cambiado, excepto pequeños detalles de puntuación y similares.

His story of US Ska. David Hillyard. Capítulo 5.

Publicación original: 8 de Febrero de 2008. David Hillyard (The Slackers y Rocksteady 7) en su perfil Myspace. Reproducida a continuación con su permiso.

Hola otra vez.

Parece que cuanto más escribo, más faltas de ortografía hago… Voy  a intentar escribir algo a lo largo del día y a ver qué pasa.

Ahora mismo voy más o menos por 1991.

Desde mi punto de vista, el Ska había bajado un poco desde principios de 1990. Con Hepcat conseguíamos contratos como teloneros para grupos que iban llegando. Fuimos teloneros para No Doubt en el Whisky y no se agotaron las entradas. Lo fuimos para The Toasters en el Roxy y hubo bastante gente, pero no se vendieron todas las entradas. Uno de mis últimos conciertos con Hepcat fue de teloneros para Desmond Dekker a finales de 1991 o principios de 1992. Ésa fue una de mis mejores actuaciones con Hepcat, pero tampoco se agotaron las entradas.

El club de campo de Reseda llegaba al final de su recorrido como punto de encuentro de la música Ska y esos conciertos ya tampoco agotaban las entradas a la venta.

Muchos de los grupos que duraban desde finales de los 80 estaban tropezando. El estilo de gabardinas y trajes mod/ska de mediados de la década había sido sustituido por extrañas, anchas corbatas a rayas sobre camisetas. La gente intentaba parecerse a personajes de cómics alternativos de los 80. Era el inicio de lo que llamarían el estilo de la “tercera oleada de Ska”, aunque no recuerdo que nadie lo llamara así en aquel momento.

Me sentía en una especie de eclipse. A la vez, ya no me interesaba ese tipo de música. Quería tener tan poco que ver con ella como fuera posible. En retrospectiva, probablemente solo fue un tiempo en el que el estilo se reagrupaba y reponía energías, y todos los grupos que iban a ser grandes en 4 o 5 años pasaban por un periodo de práctica y mejora.

Desde luego, viéndolo desde Hepcat, no podíamos estar a la cabeza de nada, je, je. Tocaríamos en bares pequeños en el valle para 20 personas. Realmente no me importaba, porque la industria discográfica era deprimente. Para mi Hepcat era un hobby. Un hobby divertido e importante, pero me había quemado mucho con Donkey Show, así que siempre mantuve cierta distancia, creyendo que era demasiado maduro para ser músico. Guau, error vanidoso.

Recuerdo a Bucket diciéndome que sonábamos “igual que los Skatalites“. Eso fue justo después de que tocáramos Skavez, Same O Same O, Prisoner of Love y nuestra versión de Green Dolphin Street. La gente dijo que Hepcat sonaba igual que el Ska antiguo, pero eso a mí me decía que no escuchaban con mucha atención. Básicamente, a lo que se referían en realidad es que no había guitarras distorsionadas, nadie rapeaba, no había slap bass, ni solos metal, no había ritmos hardcore que inspiraran tirarse del escenario. Esto es verdad. Pero a la vez, no sonábamos exactamente igual que el Ska antiguo. El Ska estaba volviendo a hacer su magia. Estaba fusionando. Mezclando. Esta vez añadimos toques de Latin, Swing, Jump Blues y Jazz. Los principios de los 90 fueron tiempo de lounges y de música lounge en L.A., así que probablemente también recogimos algo de eso.

Queríamos que el Ska tuviera swing. No a la manera de un baile de salón ridículo, sino a la manera cruda y dura de Lloyd Knibb. A la de Art Blakey.

Una mujer con la que hablé en un concierto en San Francisco lo explicó mejor. Ella dijo que el otro grupo Ska que había tocado esa noche había sido como “boom boom boom”, y se golpeó la palma de la mano con el puño. Dijo que Hepcat era como “uhh uhh uhh”, y levantó las manos y movió el culo mientras lo decía. Lo clavó.

Con Hepcat, definitivamente nos sentíamos solos ahí fuera. Estaba Jump With Joey. Eran un poco más mayores que nosotros. Probablemente pensaron que éramos un montón de niñatos en aquel momento. Los grupos con los que mejor nos llevamos fueron grupos como los Loved Ones, una banda de garage de San Francisco.

En retrospectiva, ojalá me hubiera esforzado más con Hepcat. Ojalá hubiera prestado más atención a mi profesor de saxo. Practicado más. Mantenido mi cuerno en mejor forma. Escrito mejores arreglos para él.

La grabación de Out of Nowhere es un recuerdo borroso. No recuerdo gran cosa. Sabía que iba a mudarme a Nueva York pero quería acabar este disco antes de irme. Tantos errores estúpidos… Ojalá hubiera tenido un productor. Deston lo hizo lo mejor que pudo, pero yo era muy cabezota y no escuchaba.

Es gracioso, porque Out of Nowhere es el disco mejor vendido siendo yo el miembro del grupo. Cuando lo escucho a día de hoy, la sección de ritmos es bastante sólida. Los vocales también, excepto en un par de canciones. Los vientos son, con facilidad, la parte más floja del disco. Siempre me da vergüenza escucharlo, excepto el solo en Dance With Me. Ese solo salió bien, pero se lo debo todo a Deston. Él me hizo aguantarlo en una sesión de grabación anterior, hasta conseguir un solo coherente. No fue improvisado y como resultado, fue bueno. ¡Mis solos improvisados eran una mierda! Je, je, je.

En cualquier caso, acabé el disco. Hicimos un último concierto en Sacramento y me mudé a Nueva York. Me veía con Hepcat cada vez que iba a casa de visita, pero eso era todo. No oí el disco hasta que me lo enviaron por correo a Nueva York.

Fin.

Texto: David Hillyard
Publicado originalmente en www.lawless-street.com por Jason Lawless
Traducción: Reborn4theVibe

Para documentar la historia del Ska en EEUU David Hillyard ha recopilado algunos de los temas en los que participó de forma cronológica.

Por desgracia, los temas grabados para el sello Epitaph quedan fuera de esta recopilación por motivos legales.

Escuchar David Hillyard Sampler

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