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Lutan Fyah sorprende en la sala Apolo 2 de Barcelona

Enviado por el 22 noviembre, 2013 – 12:08 Comments

131113_LUTAN_FYAH_APOLO2_LB_2753_1800 corta bruscamente Fight This Feeling, el “bombazo” del año bordado por Shaggy y Beres Hammond. Una afrenta imperdonable si no fuera porque, aparte de un óptimo selector (imprescindible en nuestra escena), es un gran tipo y fue un apoyo esencial para este cronista por su conocimiento profundo del protagonista de la noche. ¡Viva Italia!

Teo fue el encargado de calentar el ambiente para que se encontrara la excelentemente sonorizada bombonera del Apolo 2 en pleno estado de ebullición y a fe que lo consiguió. Dejemos de enjabonar al entrañable italiano y examinemos al artista  nacido en Spanish Town.

Sea por su radicalidad religiosa o por las nuevas tendencias que arrasan con todos los estilos, por poco tiempo que lleven en el candelero (su auge apenas cumple 20 años), el movimiento Bobo Shanti no pasa por su mejor momento. A pesar de eso Lutan Fyah, uno de los que no desfallecen a la causa, consiguió reunir a un buen puñado de  fieles seguidores.

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Sin querer despreciar al aguerrido artista jamaicano, los promotores siguen sin entender cómo un cantante de nivel medio pueda llegar a reunir más público que algunos de tanta calidad  como pueden ser Sanchez o Beres Hammond. La pregunta del millón no será respondida en estas líneas, porque hemos hablado demasiado sobre ello y siempre nos hemos dado de bruces contra un muro que no contesta. Largas son las disquisiciones sobre el asunto/problema de este país en cuestiones músico-culturales y por mucho que debatamos, como diríamos en catalán: “No en traurem l’aigua clara”.

Se abre el telón y aparece Lutan Fyah con su habitual y vistoso turbante y a los dos segundos lanza su primer Pull Up!! Apañados estamos, me susurran al oído (¿o quizás era yo mismo?). El temor a la habitual ristra de interrupciones, muchas de ellas de puro “atrezzo”, se quebró rápidamente al comprobar que el jamaicano iba a construir un show sin pausas, ameno y bastante más enriquecedor que pasadas e insulsas actuaciones. El pequeño escenario y la buena sincronización con su selector, favorecieron el contacto con los asistentes que sincronizaron con el intérprete instantáneamente.

No es la buena afinación vocal lo que distingue precisamente a los artistas de Dancehall, pero en el caso que nos ocupa no podemos poner ningún reproche. Su voz, que no es de una personalidad acentuada ni de fino estilista, sonó certera, potente y entonada. Tampoco es dueño de grandes éxitos que lo aúpen entre los artistas punteros, aun así utilizó sus pocas cartas con intuición, buen orden y atinadamente.

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Save the Juvenile, Crystal Clear, Come Over (su rica aportación al Major Riddim), la fogosa Bits and Pieces o el final con When Mi Rise It, fueron las piezas más destacadas de una función que definió a Lutan Fyah como un cantor más de distancias cortas que de grandes escenarios y resistente a los nuevos arrebatos estilísticos, como demuestra su buena disposición en escena y la aparición de Life of a King (2013), su nuevo trabajo.

El curioso y tenaz periodista preguntó a una hermosa muchacha su impresión sobre el concierto, su respuesta fue tajante: Mejorable. Razón tenía, aunque añadiría, si me lo permite, bastante superior a lo esperado.

 

Texto: Barracuda

Fotos Laia Buira

 

 

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