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“De artistas oyentes y generaciones cruzadas” Sexto día en Rototom Sunsplash

Enviado por el 18 agosto, 2017 – 23:36No Comment

Se empieza a notar en el ambiente. Apenas quedan tres noches de festival y la massive se lo ha tomado como una recta final en toda regla. E incluso llega gente que únicamente quiere aprovechar esta última cuenta atrás. De este modo, todas las actividades del recinto y de la playa se ven llenas de gente viva, expectante y ansiosa por disfrutar lo máximo posible cada minuto de su presencia.

La música, que de eso se trata al fin y al cabo, empezó con una dosis de reggae de alta calidad en el Main Stage con los británicos Black Roots. Aunque no faltaron momentos oscuros de dubwise y de bajo mortal, en general predominaron los acordes mayores y una atmósfera más bien alegre y desenfadada. Lo curioso fue que, para muchos, esta banda era totalmente desconocida, y tanto en el público como en el backstage, público y artistas se reunieron a disfrutar de su sonido puro y dulce con sorpresa y admiración.

Y con la misma actitud siguieron durante el concierto de la joven jamaicana Hempress Sativa, de voz grave, con timbre jazz, buena técnica de canto, buen toasting y una personalidad serena con actitud predicadora. Sobre unos riddims de roots clásico y rockers, con un gran efecto meditativo y conscious, propagó un mensaje de orgullo negro y de unidad humana, refiriéndose a Marcus Garvey (en el día del aniversario de su nacimiento) y dando su más sentido pesar por el atentado sucedido en la ciudad de Barcelona escasas hora antes. Su actuación fue un tanto corta para el gusto de gran parte de la audiencia, a la que se le pasó el disgusto tras la aparición de los esperados y apreciados (por la organización y el público de ) Mellow Mood.

Estos gemelos, que tanto se parecen en voz y aspecto, supieron interactuar y comunicarse perfectamente con un público fiel y entregado que los adora (especialmente italiano y español). Sus voces trabajan y fluyen solas en conjunto. En general se les podría describir de sonido new roots, pero jugaron a ser más versátiles de los esperado, con toques de dub instrumental, momentos de dancehall y, lo más sorprendente, algún exitoso experimento de foundation roots (con líneas de voz que podrían recordar a los arreglos vocales de Steel Pulse). La compenetración en el escenario y su reflejo en el sonido tienen explicación, puesto que siempre cuentan con Jules I al bajo y Paolo Baldini como técnico de sonido (el primero, MC, y el segundo, productor y fundador del proyecto Dubfiles, más dirigido a la escena sound system).

El postre en el escenario principal fueron los respetados y aclamados The Wailers. Realmente no se puede negar que su esfuerzo en captar la esencia de Bob Marley & The Wailers en su etapa de fama internacional y giras ha sido un éxito absoluto. Además de contar con presencias de lujo en el escenario, como Junior Marvin y Donald Kinsley a la guitarra, Aston “Family Man” Barrett al bajo y su sobrino, hijo de Carlton Barrett, a la batería (igual que su padre) entre. Fue, en general, un tributo a Bob Marley y su sonido más global con todos sus temas más definitorios, lo que fue el deleite de la mayoría. Pero a la vez dejó una espinita en una minoría, que todavía espera a que alguno de los proyectos descendientes de los Wailers decida girar la vista (ni que sea por un momento) a las Lee Perry Sessions, donde los Wailers definieron la correlación de sus voces y el camino de su música en el futuro (en conjunto y por separado). Lo que no admite discusión es que su sonido y su puesta en escenario fueron un manual de “cómo hacer reggae que suene a reggae”, con un público que pudo llegar a transportarse en el tiempo e imaginar estar viendo a los Wailers originales, con Bob al frente.

Y así terminó el programa del Main Stage de la noche, desperdigando al público por un mundo de posibilidades musicales, empezando por el esperado show de Bugle en la Dancehall Yard. Acompañado por una selección de dancehall digital y fresco, con algo de Rub A Dub Clásico y new roots suave, en una dinámica muy lovers, con algo de baile en directo Su voz potente y despierta (sensual según sus fans) hablaba de fiesta y amor, pero con un constante tinte rastafari, con referencias a la importancia de la música relacionada con la infancia y la educación de las generaciones venideras. Tras su actuación al público quedó dividido en cuanto a la opinión al respecto. Mientras para algunos fue “la noche de su vida” y la vivieron a primera fila, otros (a pesar de disfrutar mucho su música) no lograron conectar con su presencia en el escenario y prefirieron prestar atención a los bailarines y bailarinas residentes en la Dancehall Yard, que en medio de una multitud en corro mostraron sus mejores pasos, ensayados o improvisados.

El Lion Stage también acogió actuaciones de lujo, destacando especialmente al veterano Bombino, el “Jimmy Hendrix de Sáhara”. Ojo y oído, lectoras y lectores guitarristas, si disfrutais del sonido de la guitarra eléctrica y de sus arraigos en la música africana, Bombino is a must. Con un dominio de los afrobeats en toda la amplitud del término por parte de la banda (con cambios de tempo y de compás de gran exactitud) y su técnica a la guitarra, que conecta sonidos de blues y rock con escalas y melodías tanto centro como norteafricanas, generó un puente musical y cultural, como es mismo Sahara representa, al partir del talento exagerado en los solos y su voz modesta pero agradable y comprometida. También cabe destacar la (tardía pero eficaz) actuación del reputado y joven Lutan Fyah, con un estilo ecléctico que fluía entre el new roots y el bombo rockers, recreándose con el dancehall más clásico de los últimos años, y con una inconfundible voz rota de talentoso toasting (que se ganó la aclamación de un público que le adora).

En la Dub Academy se repitió la situación del Main Stage, puesto que más de la mitad de la escena del dub reggae y el sound system español tenían una cita ineludible con Roberto Sánchez y Aba Shanti I, después de la enérgica sesión del conjunto “de la terreta” Stereotone, con Supa Bassie pon di mic. Roberto Sánchez es probablemente uno de los únicos artistas que son respetados y apreciados por todo el resto de compañeros del “mundillo”, a la vez que desgraciadamente desconocido por parte de la audiencia. Con un sonido que los sabios definieron como “muy rootikal” de producciones claramente inspiradas en la era dorada de los LPs de Dub (King Tubby, Lee Perry, Scientist, etc) hizo las delicias de toda la audiencia. Su destreza en la producción y en la mezcla en vivo y la de Echo Ranks al micro, con la sorprendente aparición de la joven promesa Rafeelya, fueron el perfecto warm-up para la toma de control de Aba Shanti I.

Los drops de subgrave más tarde de lo común, los pull ups sin prisa y los delays eternos y resonantes fueron y son desde siempre la marca de la casa de Aba. Él solo se encarga de la selección, los controles y el micro (incluso cantando), lo que se conoce como estilo one man sound. Como es de costumbre, la sesión de Aba Shanti se volvió en poco tiempo en un ritual meditativo, con la que acabó siendo una de las mejores actuaciones que el artista británico ha ofrecido en España. No se olvidó de hacer mención al atentado en Barcelona ni a Ibraim, el joven senegalés que murió hace escasos días en playa del RototomSunsplash. Y al grito de “¡JAH!” con un eterno delay, se despidió de sus fieles con la seriedad ceremonial que le caracteriza.

De este modo (y muchos más en distintos escenarios) el RototomSunsplash dijo adiós a su sexta noche, dando paso al séptimo y penúltimo día de esta edición. Como siempre, una sensación de familiaridad y agradable rutina fluye entre trabajadores, voluntarios, artistas y público. En esta burbuja llamada Rototom, ocho días son un segundo y toda una vida a la vez.

Texto: Miquel Pérez

Fotos: Raquel Antúnez

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